La hora política
La ciudadanía lo soslaya y las autoridades sanitarias tratan de minimizar el problema para no generar pánico. Lo cierto es que la pandemia del virus A H1N1 crece y rueda a velocidad exagerada por toda la geografía mexicana. El rebrote viene con fuerza y se acentuará allá por el mes de noviembre. Lo peor, lo trágico es que aún no hay vacunas para combatir el mal.
Tratar temas de salud, en este espacio dedicado a abordar temas políticos, no es casual. Nos sobresaltaron los comentarios vertidos, durante mesa de café, por un grupo de médicos especialistas en medicina interna y neumonía. Ellos, como jefes de departamento del sector salud y responsables del área médica en hospitales privados, recibieron instrucciones para acondicionar el mayor número de espacios para alojar a pacientes con síntomas del virus A H1N1.
Advierten los especialistas que el rebrote del virus cobre, ya se siente, -los hospitales ya presentan saturación-, pero cobrará fuerza a finales del mes de noviembre cuando esté por empezar la temporada invernal. Mientras tanto, para estar preparados y cumplir con las indicaciones de la Secretaría de Salud, ya se empezaron a acondicionar todos los espacios disponibles en clínicas y hospitales. Vaya, se contempló hasta los pasillos de los nosocomios.
Definitivamente no se trata de alarmar, comentaron los galenos, pero sí de que la población haga conciencia sobre la gravedad de la pandemia y se tomen todas las medidas preventivas, pues de lo contrario el número de pacientes, producto de contagios, podrían rebasar la capacidad de atención por parte del sector salud.
El tratamiento del mal, en su fase inicial puede ser controlado y curado, pero cuando se convierte en neumonía, la situación se complica y el paciente se enfrenta a dos graves problemas: la muerte, pero si se salva, está condenado tener una mala calidad de vida, por las graves secuelas de la enfermedad.
Hasta el momento no han llegado las vacunas contra el mal. Los primero antídotos que lleguen serán aplicados a médicos, enfermeras y todo el personal del sector salud que tenga trato directo con pacientes contagiados. Mientras tanto, el cuerpo médico que atiende este tipo de enfermos, toma todas las precauciones, una de ellas, utilizando cubre bocas, batas, guantes y todas las medidas necesarias para evitar el contagio.
Los hospitales públicos y privados, según cifras oficiales, registran hasta el momento 890 pacientes con esa sintomatología y 5 muertes por el virus A H1N1, pero de acuerdo con comentarios de los especialistas, el número de enfermos y decesos es mucho mayor. Puebla pasó del lugar 24 al 17 en número de casos.
Mientras el problema crece, nuestros políticos ni por enterados se dan. Su preocupación es el poder, el dinero y el glamur.

